domingo, 30 de marzo de 2014

CON LOS NIÑOS EN LA MOCHILA. MADRID Y SUS ALREDEDORES.


Museo del Ferrocarril . Madrid. ( Delicias)





Hoy era un día especial, porque una vez al año podemos montar en los trenecillos a "vapor" en el Museo de Ferrocarril, y  no podíamos faltar a esta cita. Pero antes de hablar del día de hoy, tengo que recordar a mi abuelo, porque hoy ha estado vivo en cada una de las visitas a cada tren del museo. Me ha hecho recordar sus vivencias, sus historias, ...........

Ir al Museo del Ferrocarril es siempre recordar a mi abuelo David. Mi abuelo David era ferroviario, y mi padre desde muy pequeño siempre ha estado al lado de unas vías de tren, en Toledo. Mi abuelo  ascendió , y vino a trabajar a  Madrid. Para mi abuelo los trenes siempre ha sido su pasión, que creo que es algo que ha ido transmitiendo , porque a mi padre le encantan. En casa siempre hemos tenido una maqueta con trenes, con semáforos, cambios de vías, estación, donde los trenes se movían de verdad. Una pasada. Hemos llegado a poner hasta el belén de navidad en la maqueta de los trenes. 

Siempre recuerdo esa última vez que mi abuelo ya muy viejecito , una de sus últimas ilusiones era volver a ver los trenes. Le llevamos a la Estación de Atocha, puesto que su ilusión era volver a ir. Esos ojos azules  impresionantes que tenía , se le iluminaban con mucha mas luz cuando veía los trenes. Le llevamos al Museo del Ferrocarril,  en Delicias y mi abuelo se sorprendía como esos trenes tan antiguos estaba ahí. Él no paraba de decir, !Pero estos trenes que hacen aquí ! !Si no tienen que estar aquí, ésta es la Estación de Delicias! . Él sabía para que se utilizaba todo lo que había allí, cada una de las cosas que encontraba le resultaba familiar. Él alucinaba, como todo lo que el conocía, estaba allí reunido.

Yo recuerdo muchas anécdotas que me han contado tanto mi padre como mi abuelo. Como cuando tenía que ir de una casa a otra , porque le trasladaban a mi abuelo, y en una vagoneta tenían que llevar los muebles , e ir empujando a lo largo de la vía hasta llegar a su destino. Y que no viniera un tren, porque a mi abuelo le avisaban, que tenía que bajar todo de la vagoneta , para poder retirarla y que el tren pasara. Impensable hoy en día.

O como los trenes se paraban en la casa de mi abuela, para que  los maquinistas le dieran a mi abuela carbón de la locomotora a cambio de cosas de su huerta, o de los animales que tenía. 


Ésta y muchas historias mas, son y eran las historias que me contaban, y que hoy en día, me encanta seguir escuchándolas, y no me cansaré de oírlas, porque eso mantiene vivo a mi abuelo.

Parece mentira que el mundo de los trenes me hayan rodeado tanto. Nosotros siempre que íbamos de vacaciones íbamos en tren, porque mi padre no tenía carnet de conducir,  y para mi los mejores viajes que he tenido han sido en tren. Recuerdo esos viajes larguísimos  , en los que entrabas como en una habitáculo del vagón , en ambos lados para sentarse, donde tras 6  horas de viaje, acababas hablando con todas la personas que estaban viajando en el habitáculo del tren en el que tu ibas, y acababas jugando con los niños de los demás viajeros.

O ese viaje inolvidable en el tren de la fresa, donde nos llevaban a Aranjuez, y allí en la Estación  nos esperaba la tuna, y durante todo el viaje nos obsequiaban con ricas fresas.

O como en cada viaje, para hacérnoslo mas entretenido, venía acompañado de una revista de zipi y zape o mortadelo y filemón que nos compraban mis padres. O esos viajes en el Talgo, que nos compraban unos cascos en el tren para poder ir viendo en el viaje las películas que nos ponían de Tarzán en blanco y negro y que luego nos llevábamos mi hermano y yo esos cascos a casa, como si fueran un tesoro, los cuales no podiamos utilizar para nada, porque solo servían para el asiento del tren.

O, ese viaje en tren a Santander , que fue un viaje impresionante, entre montañas, túneles mágicos, paisajes increíbles.

Tantos , y tantos viajes en tren, que aunque algunos se hacían eternos, pero increíbles.

Por tanto, hoy era un día importante, teníamos que visitar el Museo del Ferrocarril. Solamente una vez al año, podemos ver los pequeños trenecillos a "vapor " , en el día de A TODO VAPOR,  en los cuales nos podemos montar con nuestros peques. Es una experiencia maravillosa, e increíble, yo he disfrutado como un niña, y ver la cara de mis hijos e incluso la de mi padre, era impresionante, nos ha llevado a otra época.





Mi abuelo habría sonreído al  vernos a todos montados en estos pequeños trenes. Mi padre ha disfrutado viendo como estos maquinistas echaban carbón para que las pequeñas locomotoras pudieran movernos a todos  y llevarnos por este mágico viaje.

































Este viaje en trenes de vapor sólo se pueden disfrutar en un fin de semana al año, pero si queréis ir a Museo del Ferrocarril y disfrutar de un pequeño tren eléctrico podéis ir los Domingos al Museo.

El FERROCARRIL DE LAS DELICIAS es el único parque ferroviario de la Comunidad de Madrid. En él se mantienen vivos los oficios ferroviarios ya extinguidos, la tracción vapor y la explotación ferroviaria tradicional.

El parque es gestionado por el Círculo Madrileño Ferroviario desde su inauguración en 1998 por medio de un acuerdo con el Museo del Ferrocarril. 


Si quereis ver mas información de estos pequeños trenes, pinchar en el siguiente enlace.

PARQUE DE TRENES


Es muy interesante también ir a visitar el Mercado de Motores que se celebra los segundos fines de semana de cada mes, y es un acontecimiento muy bonito, por ello os el enlace del Museo del Ferrocarril, para que podáis ver la historia de este particular Museo,  para que podáis disfrutar de todos los trenes que hay de diferentes épocas, y conocer su localización, precios, horarios , actividades, etc.... que se hacen en este espectacular lugar.

ENLACE MUSEO DEL FERROCARRIL





















Espero que hayais disfrutado con este pequeño viaje en tren, como yo lo he hecho y lo seguiré haciendo con mi abuelo,

Ali.